viernes, 15 de abril de 2011

Crónica: Bigott (@Galileo Galilei, Madrid)



Bigott
Viernes 8 de Abril de 2011
Sala Galileo Galilei-Neu! Club

Entretenimiento para treintañeros. Viernes noche. Un hombre barbudo se presenta ante el público. Viene acompañado de una troupe de lo más extravagante. No faltan la bajista corista, el baterista optimista o el teclista melenudo (este último no rima, pero viste mucho sobre el escenario). De hecho, el viernes pasado en el Neu! Club no faltaba ni Samantha Villar tocando las maracas (extraño pero cierto).

En cualquier caso, me presenté a la cita sin demasiado entusiasmo. Esperaba mucha pose y poca chicha, pero por suerte aún existe espacio para la sorpresa. Me encontré de frente con una banda profesional, de esas que saben lo que hacen y se preparan cada detalle del directo. Puede que eso les reste cierta frescura, pero los oídos del público lo agradecen. Todo está en su sitio cuando suenan los primeros acordes de Mum dead walking, por citar una. Muy al contrario, cuando parece que la situación está controlada, aparece el propio Bigott para recordarte que esto es un espectáculo. Cualquier parecido con un show folky es pura coincidencia. Esto es mucho mejor. Borja Laudo es un fiestero atrapado en el cuerpo de un leñador. Se salta el manual del buen entretenedor de masas y no duda en dar volteretas por el suelo, gritar, arañar el aire o caminar a gatas.

Las canciones son cortas, y se suceden sin apenas descanso, encadenadas. The Jingle, She is my man, Sparkle Motion. Y así hasta veinte o más. Dos tandas de bises en total. La cosa va subiendo hasta el punto de que Bigott pide que la gente, hasta entonces un poco desperdigada, se reúna a pie de escenario. Es hora de un poco de crowd surfing. ¿Crowd surfing en un concierto de folk? Eso parece. No sé hasta qué punto está preparado, pero todo el mundo parece disfrutar tanto como el propio cantante. Pronto suenan consignas del tipo ¡Bigott presidente! El jefe de gobierno de los irónicos, los que han dejado la urbe y ahora plantan rábanos en el campo.

En definitiva, disfruté de hora y media de estribillos pegadizos y melodías soleadas bien ejecutadas. Maduras pero despreocupadas. Breves, concisas y muy entretenidas. Ya puedo decir “This Is The Begining Of A Beautiful Friendship”.


Fotografía de Tamara Martín

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada