lunes, 14 de marzo de 2011

CRÓNICA MADRID POPFEST: VIERNES

Festival Madrid Popfest
Viernes 11 de Marzo 2011
Sala Clamores, Madrid

El Madrid Popfest es un paso más en la toma de conciencia de que a nivel internacional hay una comunidad pop, unida por un sentimiento común de culto a las canciones que se mueven fuera del ámbito del mercado, la tendencia, y toda la parafernalia mediática que había robado el término Indie a la juventud para convertirlo en un producto más fuera de nuestro control.” Esta frase que abre el fanzine entregado a la entrada de la sala recoge a la perfección el sentimiento buscado por la organización y no he encontrado mejores palabras con las que comenzar este artículo.

Y es que, parecía mentira que Madrid estuviera aun huérfana de un festival de estas características, con un estilo definido y sin desorbitadas y poco acertadas combinaciones de bandas y géneros.

Con esta primera edición del Madrid Popfest, todo un alegato en favor del Indie pop en su más primitivo y originario concepto, nos ponemos a la altura de otras capitales europeas como Londres, Berlin, Copenhague o Roma donde este evento totalmente autofinanciado y sin ningún tipo de patrocinio era ya un éxito.

Los encargados de abrir el evento fueron los madrileños Autócratas que mejoraron la versión ofrecida en su último concierto en el Ochoymedio gracias sobre todo al buen sonido de la sala. Supieron explotar sus ácidas letras sobre aspectos tan cotidianos como fiestas con botellones y amores en edades dificiles apoyadas en una cuidada instrumentación para firmar un divertido y desenfadado arranque de tarde.

A continuación, llegó el turno de Horowitz, que con su propuesta de guitarra y bajo reforzados por una percusión enlatada que forzó que su concierto fuera como una línea recta y perfectamente definida; tan perfecta que cuando terminó dejo una sensación de bastante frialdad. A pesar de este aspecto, sus continuas referencias al C86 y al sonido de The Pastels o BMX Bandits y temas como Popkids of The World Unite o Sweetness I Could Die in Your arms son composiciones que caminan de la mano con el espíritu del festival.

Zipper no eran unos novatos en esto de los Popfests, y es que el trio ya había formado parte del cartel del festival londinense en 2009. Herederos naturales de bandas clave de los noventa españoles más poperos como Juniper Moon o Meteosat pero añadiendo el inglés como lengua en algunos temas, se movieron como peces el agua ofreciendo un setlist cargado de buenas vibraciones al ritmo de pegadizas melodías como Hoy estoy muy Pop, Un Buen Chaparrón o su versión de los Fat Tulips Señor Increible.

The Orchids se presentaban por primera vez en nuestro país y eran uno de los grandes atractivos de este Popfest. A primera vista poco quedaba de aquellos jóvenes que allá por los ochenta formaran una de las bandas emblema de Sarah Records. Al menos no físicamente, porque a pesar del paso del tiempo las melodías de clásicos como If You Can’t Find Love o Caveman se mantienen atemporales elevando a los escoceses a la primera división del Indie pop. Supieron mantener la línea ascendente de su actuación con la introducción de recientes singles como Another Saturday Night en un ejemplo de que su regreso en 2007 no fue ni mucho menos un error.

La primera jornada del Popfest llegaba a su fin de la mano de una de las propuestas más esperadas, Allo Darlin’. La preciosa voz de Elizabeth Morris en ocasiones únicamente apoyada rítmicamente por un ukelele sirvió para dejar muda a toda la Sala Clamores, que, a la vista los comentarios posteriores al concierto, la coronaron como gran triunfadora de la noche, y quizás de todo el festival. Una demostración perfecta del pop hecho a base de exquisito gusto que muchos alabaron el pasado año con su debut homónimo. La colaboración con Ronnie (The Orchids) en Dreaming se convirtió en uno de los momentos destacados de la jornada.



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