miércoles, 1 de agosto de 2012

Mucha rever y pocas nueces



Kim Gordon olvidó esta vez al resto de la formación de Sonic Youth y se pasó por La Casa Encendida durante la tarde-noche del domingo, acompañada por la artista de origen japonés Ikue Mori.

Empezaba a ponerse el sol cuando las dos artistas aparecieron por la terraza, saludando de una forma más que escueta. Conseguir las últimas entradas había sido poco menos que una proeza y los asistentes, muchos de ellos vistiendo las camisetas de la banda de Gordon, aguardaban ansiosos el inicio del concierto. Hicieron falta dos compases para que la expresión de su cara mudase de la emoción al desconcierto.

Para aquellos familiarizados con la historia de este duo, no fue extraño que el recital navegase entre la improvisación y el ruido, la electrónica y el punk más áspero. Para el resto, era extraño que tal propuesta viniese de la mano de dos mujeres de apariencia tan inofensiva.

Con un set que no llegó ni a una hora de duración, las intérpretes demostraron una gran complicidad a la hora de armar, de forma aparentemente improvisada, unos temas largos, atmosféricos y envolventes que se sucedían sin apenas pausa para el descanso. Gordon iba superponiendo capas de sonido gracias al uso de los pedales, utilizando sus propios gritos y gemidos (la mayoría de las veces indescifrables) como un elemento más de la melodía. Hizo llorar a su guitarra con todo tipo de distorsiones y explotando al máximo las posibilidades del instrumento. La puso del revés, la golpeó, la desenchufó y la arrastró por el escenario.

Desde la retaguardia, Mori iba lanzando  ruidos más o menos rítmicos, escondida tras su portatil y sin apenas levantar la vista de la pantalla. La compenetración entre ambas parecía más un asunto de telepatía que otra cosa, aunque teniendo en cuenta que hace ya doce años que grabaron su disco SYR5 (Sonic Youth Records, 2000), es posible que se conozcan lo suficiente como para comunicarse sin palabras.


Y cuando consideraron que habían tenido suficiente, desenchufaron todo y se despidieron con un escueto “bye”. Ahí supimos que había terminado.

Programación completa de los Soundays de La Casa Encendida.

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