domingo, 2 de junio de 2013

Crónica Primavera Sound (III): Sabado y domingo

Sábado 25 de mayo, Parc del Forum, Barcelona

La jornada del sábado daba comienzo en Barcelona bajo la terrible noticia para muchos de que Band Of Horses cancelaba su actuación debido a los tornados que asolaban Oklahoma. Sin embargo, en la Ciudad Condal todo parecía indicar que pese al frío nocturno, podríamos disfrutar de otra jornada agradable y en la que no aparecerían las terribles lluvias que todos nos esperábamos en un principio.

Tan carismático como siempre y sin parar de chapurrear palabras en español, Adam Green fue uno de los primeros en aparecer sobre los escenarios junto a la preciosa Binki Saphiro y un gran juego de estrafalarios y absurdos bailes que lo acompañarían la mayor parte de su show logrando sacar más de una sonrisa cómplice entre los allí presentes. Una actuación amena y divertida en la que dieron un buen repaso a su álbum conjunto, pero en el que también hubo tiempo de pasar de puntillas por sus grandes hits: 'Gemstones', 'Friends of Mine', 'Dance With Me'; y de terminar sobre los brazos del público. A resaltar la gran complicidad que muestra el dúo sobre las tablas.

Melody’s Echo Chamber nos dejó en 2012 uno de los discos mejor producidos de la temporada. Sin embargo, era de esperar que la capacidad de trasladar al directo esa amalgama de efectos y capas introducidos por Kevin Parker (Tame Impala) se convirtiese en una misión imposible. La francesa sorprendió a todo los que nos congregamos en el Pitchfork acompañada de una banda que trasladó su sonido hacia la psicodelia guitarrera desprendiéndose del halo dreampopero que configuraba su debut. Notable esfuerzo que puso en evidencia que Melody Prochet sabe defenderse sin su padrino Parker.

Mientras parte del público congregado allí comenzaba su andadura en dirección al Auditori o al escenario Heineken, donde Deerhunter volvería a actuar esta vez en sustitución de Band of Horses, no fueron pocos los que decidieron mantener su sitio en el escenario Pitchfork a la espera de Mac Demarco. En camisa vaquera con banderita norteramiercana incluida en ella y su mítica gorra, el artista se presento junto a su banda y comenzó a tocar los primeros acordes de 'Cooking Up Something Good'. La seguirían un repertorio compuesto por temas de sus dos álbumnes en la que no faltaron 'The Stars Keep I Calling My Name', 'Baby’s Wea­ring Blue Jeans' o 'Annie'

Por supuesto tampoco quedaron fuera 'Ode to Viceroy' o 'Freaking out the Neighborhood' en una actuación que fue in crescendo y en la que se dieron la licencia de realizar una breve versión mucho más potente del tema 'Black Bird' de The Beatles a la que pronto seguirían 'She's Really All I Need' y 'Still Together' para acabar.

Dexys ofreció un espectáculo memorable en el Auditori. Veteranos de guerra, Kevin Rowland y su banda han sabido reciclar su directo dotando al soul de teatralidad y dramatismo, y olvidando en el fondo del trastero la detestable 'Come On Eileen'. Una maravillosa puesta en escena y un Rowland que llenaba el escenario con cada paso que daba bastaron para sacar brillo a los temas de su disco de regreso One Day I'm Going to SoarNo faltaron clásicos con el apellido Midnight Runners como 'Geno', en una tropical versión,  'The Waltz' y 'This Is What She’s Like', espectacular cierre con en el que todo el auditorio en pie despidió a cada uno de los miembros de una banda legendaria.

Decidirte por disfrutar de un directo como el de Thee Oh Sees previa actuación del gran Nick Cave no es algo sano y terminaría pasando factura al menos a aquellos que decidiesen quedarse en las primeras filas y luego acercarse al escenario vecino una vez terminado el concierto. Con un directo potente, los allí presentes estaban más que preparados para lo que estaba por llegar y apenas comenzase a sonar 'The Dream' la locura y el desenfreno se hizo parte del público. Seguida por 'Toe Cutter - Thumb Buster' allí no había hueco para el postureo, tampoco para fans incondicionales, muchos de ellos relegados a las últimas filas, la gente no paraba de volar sobre las cabezas del resto mientras bajo ellos el pogo solo paraba momentaneamente cuando alguno terminaba en el suelo. 

Con un ambiente así no es extraño que no tardasen en llegar los problemas. El vocalista John Dwyer tuvo que parar varias veces el concierto e incluso amenazo con acabarlo si los de seguridad no dejaban de "golpear en la cabeza" a los pobres diablos que terminaban más alla de la valla después de un mal dirigido crowd surfing. A partir de ahí, no desaparecería el malestar  bien visible en la cara del Dwyer quien incluso estuvo a punto de dejar el escenario con 20 minutos de adelanto. Musicalmente sonaron genial y en su repertorio predominaron los temas de su último trabajo Floating Coffin (2013. Castle Face) así como de Carrion Crawlers / The Dream (2011. In The Red), mientras que de Putrifiers II (2012. In The Red) solo llegaría a nosotros 'Lupine Dominus'.

La actuación de Nick Cave & The Bad Sees estaba muy oportunamente programada para poco antes de la media noche, la hora bruja, la hora en la que si hay luna llena, los hombres lobos se transforman y los vampiros salen a matar, no a enamorar a adolescentes pavisosas como se imagina la autora de Crepúsculo. 

Nick Cave: hombre lobo, hombre pantera. Todo vestido de negro, melena negra peinada hacia atrás para dejar espacio y ceder protagonismo a su magnética y canalla mirada, salió a escena junto a sus "malas semillas" (tomad nota Dorian de lo que son unas malas semillas de verdad) y desde la primera canción (una 'We know Who U R' interpretada como para erizar el vello de la nuca) salió a matar. A comerse el escenario Heineken y a devorarnos a todos. Sus movimientos, su voz, la potencia de los Bad Seeds... todo fue una especie de conjuro mágico que nos hipnotizó a todos y nos tuvo con la vista fija puesta en él o en las pantallas que flanqueaban el escenario. 
Centrándose casi al completo en su último álbum de estudio 'Push The Sky Away', pero sin olvidarse de algunos clásicos como 'Jack The Ripper' o 'The Mercy Seat', Nick Cave & The Bad Sees protagonizaron uno de los mejores directos ya no de la jornada, sino de la edición del festival. Un concierto tan intenso como tu primer subidón de droga, placentero, adictivo y oscuro, que les proclamó como rey y señores indiscutibles de la noche.

Faltaba más de media hora para que empezase el concierto y ya el escenario Primavera lucía un aforo casi completo de nostálgicos treintañeros, ansiosos por escuchar en directo uno de los discos claves en lo que a la historia de la música "indie" patria se refiere. Era un concierto en el que la única expectativa era verles a ellos, volver a ver a Los Planetas interpretando al completo su consagrado álbum "Una semana en el motor de un autobús". No se esperaban bises, no se esperaban innovaciones, todos sabíamos que sería un concierto corto, pero sabíamos también que no faltaría ninguna canción, que desde 'Segundo Premio' hasta 'La Copa de Europa', pasando por 'Desaparecer', 'La playa', 'Toxicosmos', 'Línea 1', 'Cumpleaños Total'... íbamos a escuchar y a cantar como si nos fuera la vida en ello esos temas que, quince años después de su publicación, se han convertido en himnos.

La banda cumplió a la perfección con las no-expectativas, no esperábamos a un J emocionado, y J cantó y tocó desganado, piti en mano, con más ganas de estar en cualquier otro sitio (como por ejemplo viendo a My Bloody Valentine) antes que sobre el escenario satisfaciendo la mitomanía de los fans. Tocaron las canciones siguiendo el orden del disco, porque para qué complicarse, si nos va a gustar igual. Para los que sabíamos lo que nos encontraríamos (que éramos muchos) fue un conciertazo, algo muy mítico. Para los despistados (hubo un pobre indie ilusionado que se tiró todo el concierto suplicando porque tocaran 'Alegrías del incendio') puede que decepcionaran, pero amigo son Los Planetas, hacen lo que quieren siempre que pueden y a su gusto, no al del consumidor.

Lo de Crystal Castles es el don de la ubicuidad. Capaces de recorrerse todos los festivales sobre la faz de la tierra y no morir en el intento, Alice Glass y Ethan Kath tienen a estas alturas su set más que calculado. Los asistentes habían visto el directo de los canadienses una media de 5,63 veces por cabeza (según estudios independientes), pero eso no redujo el interés. Con una de las audiencias más amplias y entregadas de todo el festival, el dúo (convertido en trío gracias a la ayuda de un batería) asaltó literalmente el escenario entre brumas y oscuridad. De hecho, entre tanta luz flasheante era difícil distinguir incluso dónde se encontraba Glass, acostumbrada como está a no quedarse quieta ni un minuto.

No faltaron a la cita temas clásicos como 'Baptism''Courtship Dating' o 'Crimewave' que convirtieron al público en un amasijo de sudores, botes y gritos. Los que nos encontrábamos sentados en las gradas, sin energía para unirnos a la orgía, solo podíamos abrir mucho la boca y los ojos. Alice deambulaba o se tiraba al público de forma calculada, las palabras eran indescifrables en su boca con tanto vocoder y, sin embargo, todo resultaba hipnótico. Cerraron el show con Not in love, el tema más “melódico” de toda la noche y la gente pudo finalmente tomar aire. 

El shoegaze de My Bloody Valentine era otro de los platos fuerte de la última jornada. A pesar de que su último disco MBV acerca su sonido hacia terrenos más ambientales que sucios, el directo de Kevin Shields y los suyos recuperó el ruido de Isn’t Anything (1988). Mucho ruido y pocas nueces como se suele decir, porque a los imperdonables errores de ejecución ('Feed Me With Your Kiss') se les unió una nula percepción de la voz de Bilinda Butcher, menos aún que de constumbre. 'You Made Me Realise' maquilló los últimos minutos de una actuación decepcionante cargada de altibajos.

El escenario Primavera alojaba la última actuación de esta edición del festival, si no contamos con Dj Coco, fiel a su cita desde tiempos inmemoriales. Alexis Taylor es ese tipo de hombre con el que jamás te irías de fiesta. No es que sea un nerd de catálogo, sino más bien el oficinista más aburrido traído al futuro desde los tiempos del Spectrum. El anti-todo. Y sin embargo, ejerce de líder de una banda de siete u ocho miembros (imposible contarlos a todos). Hot Chip tienen la capacidad de sonar bien cuando traen al directo un repertorio tan electrónico como el suyo. Y se atreven a hacer variaciones sobre sus temas más emblemáticos, lo cual es de agradecer.

Señores famosos de grupos famosos a cuyos conciertos asistimos y que no leerán estas líneas: Nos gusta ver que se lo curran un poco, que tienen cierto talento al aparato y que no tienen miedo a actualizar su repertorio en directo.

Estos cambios por momentos fueron un poco desconcertantes, pero todos acabamos bailando al son de clásicos como 'Over and Over', 'Boy From School', 'One Life Stand', 'Night & Day' o 'I Feel Better' . Lo que demuestra que, un espectador medio, puede conocer el ochenta por ciento de su set sin casi proponérselo. Esto se tradujo en constantes saltos y bailes del público, encantados de reencontrarse en el Primavera con viejos amigos de sus noches etílicas. Y así mismo, como te despides de un antiguo compañero de juerga, con bien de besos y abrazos pesados, es cómo nos despedimos la mayoría del Primavera 2013. Un festival largo, denso y jugoso, como comerte una sandía.  

Domingo 26 mayo, Parc de la Ciutadella y Sala Apolo, Barcelona 

El domingo, para lo que aún conservábamos algo de fuerzas, todavía teníamos la oportunidad de disfrutar de unos cuantos directos más. Pasamos la mañana en el Parc de la Ciutadella donde, entre otros, pudimos encontrarnos de nuevo cara a cara con Mac Demarco. El artista volvió a demostrar su clase y como guinda del pastel, decidió subir a su chica al escenario, besarla y ponerla sobre sus hombros mientras seguía entonando sus canciones. Muy bonito y bucólico todo, al menos para el sector femenino al que se le caía la baba. Malditos hipster romanticones.

Acabado su concierto tocaba trasladarse a la Sala Apolo donde en unas horas actuarían Allah-Las. Sin embargo, antes habría que lidiar con la nefasta actuación de Miquel Serra. Soporífera hasta decir basta, con una equalización de pena en la que apenas se distinguía la voz de la cantante que le acompañaba y en la que la descoordinación entre sus integrantes quedo patente en la mayoría de sus canciones.

Con estos precedentes, es normal que la espera se hiciera insufrible. No obstante, una vez los californianos Allah-Las aparecieron sobre el escenario todos los males desaparecieron. Con un repertorio sobresaliente en el que no faltaron singles baluarte como ‘Catamaran’, ‘Don’t You Forget IT’, ‘Busman’s Holiday’ o ‘Tell me (What’s On Your Mind)’, apenas dejaron fuera canción alguna de su excelente álbum homónimo. Entraron de forma sobria y así decidieron despedirse, sin muchas pretensiones, dando al público lo que había venido a buscar, sonando como mejor sabían y convirtiendo toda su actuación en una especie de viaje astral, acompañado de sus melodías, del que lamentablemente no tardamos en tener que volver una vez su breve directo acabó.

En esta crónica han participado: 

@carla_gerfeld / Los Planetas, Nick Cave & The Bad Seeds
@sergecedillo / Dexys, Melody's Echo Chamber y My Bloody Valentine
@alex lamas / Adam Green & Binki Saphiro, Mac Demarco, Thee Oh Sees, y las actuaciones del domingo (M. Demarco, M. Serra y Allah-Las).
@sarapbarrio /Crystal Castles y Hot Chip

Fotografía: Dani Cantó

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