lunes, 1 de marzo de 2010

CRÓNICA THE DRAYTONES, (@SALA ARENA, ZARAGOZA)

Viernes 26 de Febrero. Zaragoza.
Sala Arena: The Draytones + Mister Hyde.


Los zaragozanos Myster Hyde abrieron la velada, muy jóvenes y jugando en casa consiguieron calentar con una facilidad envidiable al nada heterogéneo público. Entre los asistentes, el pasado viernes 26 en la sala Arena Rock, un puñado de jovencitas vestidas para la ocasión, que se acabarían haciendo las fotos de rigor con The Draytones, y una decena de mods que dio bastante color.

Se rumoreaba en la acogedora Sala Arena que los anglo-argentinos habían insistido mucho en parar en Zaragoza ya que el batería de la banda, Luke Richardson, había pasado un año Erasmus aquí. Ese y algún que otro comentario sobre su visita a España hizo más amena la espera ante salida al escenario de The Draytones. Gabriel Boccazzi (guitarra y voz), Luke Richardson (batería y voz), Chris Le Good (bajo) y Andy Pickering (teclados) que no se hicieron esperar demasiado en su sorprendente -y bienvenida- visita a Zaragoza.

Bocazzi, con un español perfecto y Richardson con un español no tan aceptable, tardaron bastante poco en caer bien al respetable. Una vez ganada la simpatía, sin demasiados esfuerzos, unos Draytones bastantes centrados solo dejaron ya lugar a alguna que otra gracia entre canción y canción.

La banda actuó de una manera muy humilde, quiza demasiado, y no dejó ningún gesto de cara a la galería. Sonaron muy bien, pero excepto el nervioso batería parecían algo apagados. Desgana que consiguieron disfrazar parcialmente con un recital tocado de forma impoluta, sonido excepcional el de la Sala Arena que ayudó a que más de uno levantara los pies del suelo.

El show que comenzó con "After All" estuvo algo apagado hasta que sonó la castellanísima "Un Día Más" cantada por Richardson con un español con deje maño más que admirable. Las canciones más aplaudidas fueron "Forever On" y una magnificamente llevada "Turn it Down". Pero nada comparable con el coreado "Keep Loving Me", este ultimo tema sirvió a los músicos para despedirse como grandes vencedores. Dijimos adiós a los ritmos sesenteros, nos despedimos hasta nueva orden del sonido revival de The Draytones, un directo sin la garra que tanta glorias dio a su padrino, Paul Weller.

A decir verdad solo el gracejo natural del cantante argentino y el batería acompañados del sonido genuinamente británico hizo que el New Beat de The Draytones brillase. Buen concierto, pero como ya dijimos antes la banda actuó de una manera demasiado nimia, anodina... hablando en plata: la música muy bien pero el show, por llamarlo de alguna forma, fue pobre y malo.


FOTO: Laura Milian

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