jueves, 30 de mayo de 2013

Crónica Primavera Sound 2013 (I): Miércoles y Jueves

Miercoles 22 mayo, Parc del Forum, Barcelona

Es posible que para muchos The Vaccines no sea la banda tipo más representativa para ser una de las encargadas de dar el pistoletazo de salida a los conciertos del Parc del forum y que quizás encontrarte con el pabellón del escenario Rayban abarrotado se pueda explicar fácilmente por la gratuidad de los conciertos de esa jornada.

No obstante, fuera como fuese, es innegable no admitir que su directo estuvo a la altura de lo que estaba por venir. Pocos de los allí presentes no saltaron y corearon los estribillos de 'Wreckin' Bar (Ra Ra Ra)', 'Bad Mood', 'Post Break-Up sex', 'Noorgard' o 'Teenage Icon' mientras el conjunto daba un breve repaso a sus dos LPs publicados hasta la fecha. Esperaban tres largos días de correr de un escenario a otro para intentar no perderte nada y el hecho de poder disfrutar de estos londinenses sentado tranquilamente con un calmado mar mediterráneo tras el escenario resulto ser de lo más relajante. Para finalizar, 'If You Wanna' cerraba certeramente su actuación.

Horas antes pudimos ver a unos jovencísimos The Bots, banda a tener muy en cuenta en un futuro muy cercano, con su guitarrista Mikaiah Lei sin parar de dar vueltas de un lado a otro mientras su hermano pequeño Anaiah dejaba de aporrear la batería. Con una puesta en escena jovial y entretenida pero a la vez con un sonido potente y atronador este dúo supo ganarse a los asistentes que se acercaron a verlos aunque en ocasiones pudiese dar la impresión que para estos chicos solo se trataba de un juego. Aún les queda mucho camino por recorrer pero es entendible porque la mitad de las discográficas norteamericanas ya les han puesto algún que otro ojo encima.

Los vascos Delorean fueron los últimos en saltar a escena. Recogiendo el testigo de The Vaccines así como a todo el público que se había ido congregando a lo largo del día, pusieron punto y final a la jornada del miércoles con un intenso y bailable directo.

 Jueves 23 mayo, Parc del Forum, Barcelona

Comenzamos la jornada del jueves con Wild Nothing, quienes puntualmente salieron al escenario Heineken a las seis y media de la tarde. Tras saludar tímidamente y agradecer que pese a la hora tempranera fuéramos tantos (aunque no tantos como en Woods), comenzaron a sonar los primeros acordes de 'Shadow', corte inaugural de su segundo LP “Nocturne” (2012). De su nuevo EP Empty Estate (2013) tocaron 'The Body In Rainfall', 'Ocean Repeating (Big-Eyed Girl)' (muy apropiada dadas las vistas que tenían desde el escenario hacia el mar), la magnífica 'Ride'... Canciones que enlazaron a la perfección con otros temas de trabajos anteriores, como 'Counting Days', 'The Blue Dress', 'Summer Holiday', 'Gemini', 'Golden Haze' y el Hit con nombre propio: 'Paradise', primer momento clímax de la tarde.
En apenas una hora escasa los de Virginia desgranaron un escaso pero completo setlist y demostraron que son muy capaces de trasladar al directo su dream pop de calidad, consiguiendo trasladar al público a un maravilloso mundo en el que todo se ve como en el Instagram. 

La voz de Jeremy Earl acompañada de la brisa del Mediterráneo y los últimos rayos del sol que golpeaban el escenario Vice invitaban a teñir de color verde un poco de tabaco de liar y dejarse llevar por los sónidos más ácidos del folk. Woods fueron capaces de transportar a su público a través de las guitarras psicodélicas de ‘Bend Beyond’ y ‘I Was Gone’ a la costa oeste de finales de los sesenta en un ejercicio de inspiración impecable. Señoras y señores, otra demostración del pésimo gusto de nuestro país es que los soporíferos Fleet Foxes llenen La Riviera y estos tipos sigan siendo "casi" unos desconocidos.

Tame Impala inauguraba el escenario principal del festival (con permiso de Wild Nothing) cuando las agujas marcaban las ocho y media de la tarde. La luz del día era aún mucha, impidiendo abandonarse al viaje lisérgico al cien por cien. Para remediarlo, los australianos cargaron las tintas desde el minuto uno en la parte estética de su show, con unos visuales que ayudaron al público a meterse en harina.

Si alguien le hubiese dicho no hace mucho a Kevin Parker que tocaría en un festival de este calibre como cabeza de cartel y que tendría los ojos de tres mil personas atentos a sus movimientos, posiblemente no se lo habría creído. Pero así fue. Los de Perth llegaban con la etiqueta de favoritos a la cita y salvaron los muebles con una notable actuación. Sonaron todos los temas destacados de Lonerism (Modular Recordings, 2012), de 'Elephant' a 'Feels like we only go backwards', para terminar volviendo a los orígenes con temas clásicos como 'It is not meant to be', un homenaje a sus verdaderas raíces psicodélicas. Voces que parecían llegar filtradas del pasado, bucles sin fin compuestos de capas y capas de guitarras y referencias más de cien veces comentadas a los Beatles más libérrimos y hippies. Y así, poco a poco, se fue haciendo de noche.
Aquellos que esperaron un brutal muro de sonido que obligara a echar mano de los tapones para los oidos del bolsillo se llevaron una mayúscula decepción con Dinosaur Jr. La descafeinada primera mitad de su set incluyó un par de cortes de su último largo I Bet On Sky (‘Rude’ y ‘Watch The Corners’). El resto del repertorio contó con su clásica versión del 'Just Like Heaven' de The Cure y otra cover de la banda de hardcore de los ochenta Deep Wound (‘Training Ground’) para la que contaron con la voz, mejor dicho los gritos, de Damian Abraham, líder de Fucked Up. Fugazmente en ‘Freak Scene’ y ‘Sludgfeast’ la Fender Jazzmaster de J.Mascis chirrío con la rabia que debía despertando a un público que se quedó tan frío como la noche y con ganas de más.

Mientras la mayor parte del aforo del festival se lo repartían The Postal Service y Deerhunter, unas cien personas estaban expectantes delante del escenario Vice para ver al canadiense más peculiar que se paseaba por el Primavera Sound. La extravagancia es bandera para Sean Nicholas Savage; una locura relajada pero patente, que se escapa de sus ojos saltones y su aguda voz para llegar al vaivén del público, movido por la música de su Flamingo.  El ambiente íntimo que creaban unos fans no muy numerosos pero sí entusiastas se enfatizó cuando el artista comenzó a intercalar poemas propios entre sus canciones, recordando constantemente a los que lo estaban viendo el amor que les profesa.

Su voz en directo no sólo no decepciona, sino que sorprende gratamente, con esos caprichosos agudos que destacaron en canciones como 'Days Go By' o 'Lonely Woman'. Muy buena acogida tuvo su nuevo single 'More Than I Love Myself', una dosis más de pop suave que emociona por la voz desgarradora de Savage y los ritmos magnéticos del teclado. 

La esperada actuación de Deerhunter tendría lugar en el escenario Ray Ban. Pese a solaparse con The Postal Service, uno de los cabezas de cartel del día, la banda de Atlanta consiguió llenar el aforo casi al completo. A eso de las once de la noche, Bradford Cox (luciendo un vestido blanco y negro de corte babydoll y su ya más que conocida peluca negra) y los suyos comenzaron a tocar 'Cover Me (Slowly)' y la enlazaron inmediatamente con 'Agoraphobia', clavando el principio de su aclamado álbum Microcastle (2008) y encandilando al público desde el primer momento. Con 'Neon Junkyard', primer corte que interpretaban de su nuevo trabajo, despejaron todo tipo de dudas acerca de cómo encajarían los temas más rock de Monomania (2013), como 'Leather Jacket II', 'Blue Agent', o 'Back to the Middle', con himnos como 'Don’t Cry' (a la que aceleraron un poco el ritmo para adaptarse a las horas y a las circunstancias), 'Memory Boy' y 'He Would Have Laughed' (todos ellos pertenecientes a su anterior álbum Halcyon Digest). El público reaccionó muy bien ante la mezcla y dejó claro que ese nuevo lado punk que estamos descubriendo, pese a habernos pillado un poco por sorpresa y después del susto, gusta. Eso sí, fue al sacar la artillería pesada (léase 'Desire Lines') cuando sentenciaron que el escenario Ray Ban era pequeño para ellos, prolongando la canción hasta casi los diez minutos de duración y con un público que acabó embobado mirando a Cox mover sus largas piernecitas y conquistar parte del territorio del Parc del Forum.

Justo a continuación de la apuesta siempre arriesgada de Deerhunter, tanto musical como estéticamente hablando, cambiábamos de escenario y de estilo. Grizzly Bear se presentaban en directo Shields (Warp Records, 2012), momento ideal para que las madres eligiesen al yerno perfecto entre el público y que las parejas se diesen calor en un entorno hostil como era el Parc del Forum a partir de medianoche. De un disco que está grabado en Cape Cod no puedes esperar grandes transgresiones, pero sí buenas melodías, ejecutadas con gusto. Y esto es lo que ofrecieron Edward Droste y los suyos, un recital de algo más de una hora en el que incluso las pausas formaban parte del show. Aquí no hay lugar para la improvisación ni para las prisas. Las canciones se construyen a partir de juegos vocales en los que participa toda la banda con resultados más que destacados. Así pues, sorprendieron gratamente 'Speaking in rounds', 'Yet again' o 'Two Weeks', donde los cuatro integrantes explotan al máximo sus papel de (cada vez menos) niños buenos. Pueden ser sositos, pero no solo de riffs vive el festivalero.

Prácticamente a continuación, pero en el otro extremo del recinto, se preparaba el concierto de la noche, la actuación capaz de encabezar carteles de festivales de muy diverso pelaje sin despeinarse. Phoenix vienen rodeados de esa aureola de banda francesa, que canta y habla en inglés con perfecto acento británico. Si a esto le añadimos que han conseguido un éxito mundial sin perder estilo y que cuentan con un frontman capaz de tirarse al público sin perder la compostura, es lógico que causen cierto recelo. Pero todas estas dudas se despejan en cuanto empiezan a encadenar éxitos uno detrás de otro. En ese momento te das cuenta de que tienen repertorio más allá de las  inefables 'Lisztomania' o '1901'. Hasta hace gracia rescatar 'It’s never been like that' o 'Long distance call' y mezclarlas con temas del reciente Bankrupt! (Glassnote Records, 2013), porque no olvidemos que los grupos suelen tener esa horrible manía de querer colarnos canciones nuevas que nadie conoce, a ver si así alguien les compra un disco.

El concierto estuvo plagado de momentos extraños pero muy efectivos vistos con perspectiva. Thomas Mars fue capaz de hacer stage diving y de atravesar la multitud con un micrófono de cable kilométrico para cantar en el medio del público y todo ello sin peder la compostura, algo que el público agradeció coreando y aplaudiendo cada estribillo. Y como regalo extra, recibieron una obra de arte que muchos estarán lamentando no haber recogido del suelo

Fuck Buttons volvía por la puerta grande a los escenarios del Primavera Sound tres años más tarde. Esta vez era el ATP el que los acogía y desde el cuál presentaron su directo ante una congregación de un par de centenares de personas. Sin embargo, Andrew Hung y Benjamin John Power no son precisamente una banda accesible y para todos los gustos y tras un repaso a algunas de sus canciones más populares como ‘Surf Solar’ y ‘Olympians’ no fueron pocos los que comenzaron a abandonarles para buscar cobijo al abrigo de otros conciertos.

A los que decidieron quedarse, recibieron en directo algunas de las últimas creaciones que el dúo de Bristol editará el próximo julio. En resumen, un concierto con bastantes altibajos y una puesta en escena sobría que no logró convencer a buena parte de los que acudieron a verle pero que tampoco disgusto.

Al tiempo que el resto de su banda preparaba su equipo, Jón Sæmundur Audarson pintó un lienzo y encendio dos barras de incienso. Dead Skeletons dieron comienzo a su ritual. Un homenaje esotérico a la muerte en la que no faltaron todo tipo de alegorías a la misma en sus visuales y puesta en escena. Este combo islandés de trance, oscuridad y mística que nos llevo al extásis con la excelsa ‘Dead Mantra’. Un soberbio show audiovisual. Por algo son el ojito derecho de Anton Newcombe.

Si al descalabro que supuso la actuación de Animal Collective, le sumas una lista de cada vez más adeptos al sonido de Toundra y lo juntas con la curiosidad de muchos otros que buscaban un lugar donde resguardarse del frío y no pudieron evitar acercarse a un escenario Vice con cada vez más gente llegando de todas partes quizás podremos entender como un directo que en principio parecía denigrado a ser un simple receptáculo de amigos y algún que otro acérrimo seguidor pudiera finalmente disfrutar de una avalancha de gente aunque fuese momentánea.

Los madrileños Toundra llevan ya varios discos a las espaldas y a pesar de tratarse de una banda post-hardcore/rock instrumental consiguieron hacer las delicias de propios y extraños, patrios y extranjeros, durante al menos algunas canciones hasta que poco a poco se fue depurando la miscelánea de público y fueron quedando solo aquellos que habían quedado boquiabiertos ante algo que la mayoría no esperaba encontrarse. Tras desgranar los entresijos de su tercer álbum (III) con un combo que incluía 'Aracaeli', 'Cielo Negro' y 'Marte' la banda hizo un breve repaso a sus anteriores trabajos para volver de nuevo a este último y cerrar con 'Espirita'. Buen sabor de boca que se llevaran Toundra de vuelta a casa sabiendo que han hecho bien los deberes y que vuelven con más de un seguidor nuevo a las espaldas.

En esta crónica han participado: 
@carla_gerfeld / Wild Nothing y Deerhunter
@sergecedillo / Woods, Dinosaur Jr y Dead Skeletons
@alex lamas / The Vaccines, The Bots, Fuck Buttons y Toundra
@Bernarda Parodi / Sean Nicholas Savage
@sarapbarrio /Grizzly Bear, Phoenix y Tame Impala

Fotografía: Dani Cantó y Xarlene

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